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| Foto cortesía de la Embajada: Embajador Francisco Altschul (al centro), junto al Congresista James McGovern (izq.) y el Señor Luis Reyes, |
Por: Grego Pineda
La Embajada de El Salvador ante los Estados Unidos de
América entregó dos Diplomas de reconocimiento creados por el Gobierno de El
Salvador, a través de la Cancillería para conmemorar el Bicentenario del primer
grito de independencia Patria y es así como en ceremonia oficial en la noche
del 21 del presente mes, el Congresista
James McGovern recibió el galardón como Amigo de El Salvador y el señor Luis
Reyes como Salvadoreño Distinguido.
El Embajador de El Salvador Francisco Alstchul destacó
que el Congresista McGovern ha jugado un
rol importante en tratar de que se conozca y se haga justicia en el caso del
asesinato de los sacerdotes jesuitas y de líderes sindicales acaecidos en la
nación centroamericana. En su discurso de aceptación el homenajeado dijo: “Quiero
decirles que El Salvador siempre ha ocupado un lugar muy especial en mi
corazón, conocí El Salvador en un momento de lucha difícil, y su gente me ha
enseñado sobre coraje y perseverancia para luchar por un nuevo día, por
defender los derechos humanos. Los padres de la Universidad Centroamericana me
enseñaron que siempre hay una obligación con los más pobres, por luchar por los
derechos humanos, El Salvador es un maravilloso regalo para Estados Unidos y
creo que mi país tiene una magnífica relación con su país”.
Un
salvadoreño ejemplar
El señor Embajador de El Salvador también reconoció con el título de Salvadoreño Distinguido al señor Luis Reyes, nacido en el Cantón El Tamarindo, del municipio de San Alejo, del Departamento de La Unión, e hijo de Juan María Reyes y de María Santos Girón; y en su discurso compartió a la numerosa concurrencia: “Don Luis es un excelente ejemplo de lo que los salvadoreños podemos hacer cuando tenemos la oportunidad de desarrollarnos. A base de trabajo este empresario destacado es dueño de uno de los restaurantes más famosos de Washington”, pero también el diplomático destacó la solidaridad que el homenajeado ha patentizado con el pueblo salvadoreño en general y con la diáspora salvadoreña en particular, través de apoyar y promover varias causas que benefician o contribuyen a paliar las necesidades que aquejan a los hermanos compatriotas.
Luis Reyes quedó huérfano de padre a los diez días de
nacido y a temprana edad junto a su madre y hermanos enfrentó las vicisitudes de
haber nacido en un país abandonado a su suerte y esquilmado por una desigualdad
social que años después derivaría en una conflagración que marcaría, por
siempre, el destino del país. “Uno de mis recuerdos más importantes de mi niñez
fue cuando a los siete años de edad, me compré mi primer par de zapatos. Empecé
a trabajar para subsistir cuando solamente tenía 6 años y luego fui a Nicaragua
buscando un mejor porvenir.” nos relata con visos de nostalgia y remembranza.
La vida tiene curiosas maneras de proteger a sus
buenos hijos y desde esa perspectiva nos confiesa Luis Reyes: “Salí de El
Salvador en el año de 1977 cuando tenía 15 años de edad pues no tenía futuro en
mi país y quería un bienestar para mi familia, que siendo yo el responsable de
ellos me sentí con la necesidad de buscar un mejor porvenir. Al llegar a
Estados Unidos me sentí muy contento y mi actitud era positiva y tenía un gran
deseo de hacer bien las cosas y sobre todo con mucho ánimo de salir adelante y
agradecido con la vida de estar en este país” dice con alegría de quien
recuerda sus años mozos.
Una vez establecido laboral, legal y socialmente en
este país, Luis forma una familia y los herederos de sus esfuerzos y sueños son
un hijo y dos niñas a las que adora y apoya en sus propias metas personales así
como su señora esposa. Esta familia acompañó al Salvadoreño Distinguido la noche del evento y todos ellos mostraron
amor y solidaridad pero sobre todo mucho orgullo y alegría por su padre. “Me
gustaría que ellos me recordaran en un futuro como alguien que luché mucho en
mi vida, que salí adelante a pesar de tanta adversidad, en fin, que me
recuerden como soy en realidad: honesto, trabajador, solidario y humilde.
Preguntado sobre su relación con la Republica de El
Salvador, Luis responde: “Estoy muy pendiente de todo lo que pasa en mi país,
pues a pesar de todas las adversidades seguiremos trabajando para un nuevo El
Salvador.” Y es coherente con su discurso pronunciado en la ceremonia al haber
dicho: “Quiero reconocer la apertura que tiene ahora nuestra Embajada con la
comunidad salvadoreña, y quiero decirles que viniendo de mi país, de una
pobreza extrema, siento un gran orgullo estar acá. Este reconocimiento significa
mucho para mí y para mi familia.” Y fue ovacionado por la franqueza y sencillez
con que este hombre se sabe conducir; aún en estos ambientes diplomáticos.
Era menester, después de monitorear muy de cerca la
interesante e intensa vida de Luis Reyes, preguntarle: ¿Qué sugerencia, mensaje
o consejo le darías a los demás compatriotas que como tú, están luchando por un
mejor futuro en USA?, “Pues yo diría que es importante ser perseverante,
positivo, honesto y ser trabajador. Siempre hacer las cosas de buena fe y ser
humilde.” Y por todo eso, sin duda, Luis
Reyes es un Salvadoreño Distinguido.









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